Artes de México

Cartografía de Vicente Rojo (Primera parte)

Alberto Blanco

{title}

Existen pocos placeres más limpios, menos explorados y más gratificantes que el de adentrarse a fondo en las posibilidades de las falsas etimologías. Al titular “Cartografía” este texto que acompaña la sorprendente muestra de “cartas” que Vicente Rojo pinta y dirige a una docena de sus espíritus tutelares y afines me he propuesto, entre otras cosas, compartir este placer con el lector y espectador.

“Cartografía” es una palabra compuesta formada por la palabra “carta”, que viene del latín charta, y que quiere decir “papel”; y la palabra “grafía”, derivada del griego grapho, que significa “yo dibujo, yo escribo”. Cartografía: yo dibujo, yo escribo una carta (originalmente sobre papel), pero también el arte de trazar cartas geográficas. Combinando con arte estos significados, podríamos decir que estas doce cartas de Vicente Rojo constituyen no sólo una correspondencia entre su quehacer artístico y el de doce adelantados que lo han inspirado, entre muchos otros artistas y no artistas, a lo largo de su vida, sino que además trazan un mapa de sus afinidades estéticas electivas:
una verdadera cartografía.

Aquí la palabra clave es correspondencia. Porque estas doce cartas pintadas no sólo entablan una correspondencia en el sentido original del correo, el servicio postal, aparentemente imposible entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos, sino que establecen una correspondencia estética entre las obras de los doce artistas recipiendarios de esta singular forma de comunicación y la obra de Vicente Rojo.

Cada uno de estos cuadros, sin dejar de ser un Vicente Rojo, es, a la vez, un homenaje, una recreación y un eco de las obras de doce artistas excepcionales cuyo principal nexo, en este caso, es el de haber tocado muy a fondo la sensibilidad del pintor. Cuatro escritores —Paul Westheim, Lewis Carroll (aunque en este caso la carta está dirigida más bien a su entrañable personaje, Alicia, más que a su autor), Joseph Conrad y Robert Walser—, cuatro artistas visuales —Paul Klee, Mark Rothko, Jiri Kollar y Agnes Martin— y cuatro llaneros solitarios de diversas artes —Fritz Lang, Silvestre Revueltas, Joan Brossa y Johannes Gutenberg— componen este ciclo, tan atractivo como inesperado, tan personal como canónico, de una docena de maestros en sus respectivos oficios que han dado lugar a doce impresionantes cartas. Doce trabajos de Hércules y un solo oficio. Doce notas —siete blancas y cinco negras— y un solo pentagrama. Doce meses y un solo año de bondad.

Segunda parte.