Artes de México

Cultivar símbolos y venerar plantas

Alberto Ruy Sánchez

Decir que en México se cultiva el nopal tiene un doble sentido, el mismo doble sentido de la palabra cultura, que hace referencia al mundo agrícola y a la vida significativa en sociedad. La cultura es lo que se obtiene de la tierra, pero también lo que da cohesión y ayuda a vivir a un conjunto de personas. Incluye lo que se come y cómo se come, pero también lo que se piensa: hasta lo que se respeta y se venera. Cultura es la vida cotidiana, en todos los momentos, de un grupo humano específico, como también es cultura el conjunto de las obras excepcionales que ese grupo produce. Nuestra cultura abarca desde nuestro arte en todas sus manifestaciones hasta nuestros útiles diarios. El nopal en México es clave de nuestro paisaje, de nuestra alimentación y hasta de nuestras creencias. Se cosecha, se usa y se admira. Es un símbolo y hasta ha sido considerado una deidad. Es cosa de todos los días, pero se le incluye naturalmente en las manifestaciones únicas que integran la cultura del país. Desde sus hojas y frutos hasta sus parásitos el nopal es y ha sido forma privilegiada de nuestra cultura. Literalmente le ha dado color y la ha nutrido; también la ha hecho soñar. Está presente en ritos y en mitos, en la pintura y en la artesanía, en la literatura y en la ciencia. Es parte de la leyenda fundadora de México y del plato cotidiano sobre nuestras mesas. Tunas y nopales corren por venas secretas desde el apetito hasta la imaginación de los mexicanos. Por todo esto el nopal es examinado ahora por Artes de México con vivo interés en la gama de mentalidades que integran nuestro país. Nos ha encaminado en esta edición la misma curiosidad que ha guiado nuestras investigaciones culturales anteriores y que ha convertido a esta publicación, durante más de una década, en una enciclopedia de lo mexicano en forma de monografías, en una antología de referencia donde se encuentra lo básico sobre un tema, pero también donde se desprenden pistas para otras investigaciones, o creaciones, inspiradas muchas veces por las que aparecen en nuestras páginas. Cultivamos así nuestra cultura.