Margarita de Orellana
Viene de El fruto del árbol de la vida (Parte I).
Una de las metas de Artes de México es poder, a través de las formas, conocer las expresiones de las culturas y rescatar esa parte de la realidad mesoamericana que nos propone imágenes de su mundo.
La selección de obras artísticas que se despliegan en el número 103 de nuestra revista, Chocolate. Cultivo y cultura del México antiguo a través de estas páginas nos revela una exaltación de la vida, una voluntad por retener la memoria de esa bebida sagrada: intentos de ir contra las fuerzas que han querido callar o negar su importancia. Es probable que el interés de estos artistas radicara en el espíritu del cacao asociado a sus creencias religiosas más que a un fin estético. Como todos los actos trascendentes del hombre, el arte mesoamericano sobre dicha planta intentó explicar y explicarse las fuerzas que se desprendían de ella. Y le dio un lugar en el imaginario de aquellos que lo cultivaban y lo consumían.
Gracias a la participación de varios expertos, en este ejemplar recorremos brevemente varios aspectos del cacaotero y su fruto mágico en el México prehispánico. Bajo la coordinación de Valentine Tibère, muchas preguntas sobre el significado de esta planta y sus frutos son respondidas de diversas maneras. Unas, a través de un nuevo cuestionamiento que hace Tibère al Popol Vuh, que dio mucho más protagonismo al maíz que al cacao. Sin embargo, ella plantea que ambas plantas, el maíz y el cacao, son dos caras de una misma moneda. El maíz como planta solar y el cacao como el plano oculto de la vida. Sus osadas hipótesis pueden abrir discusiones interesantes. J.M. Hoppan nos explica cómo los glifos de las inscripciones mayas prueban la existencia del vocablo cacao antes de la Conquista y descifra algunos de ellos en piezas de cerámica y en dinteles y piedras de esta cultura.

Páginas interiores de número 103 Chocolate. Cultivo y cultura del México antiguo
Siga con El fruto del árbol de la vida (Parte 3)