Artes de México

El fruto del árbol de la vida (Parte 1)

Margarita de Orellana

Margarita de Orellana, nuestra directora, nos introduce con este texto al vasto tema de la historia prehispánica del chocolate.

En Mesoamérica, en esas tierras que hoy llamamos mexicanas y centroamericanas, se produjo uno de los más deliciosos regalos al paladar humano: el chocolate. Arqueólogos e historiadores nos han explicado que fueron los olmecas, seguidos por los mayas, quienes dieron al cacao su máximo esplendor como cultivo y como cultura, y luego los mexicas quienes aprovecharon todas las virtudes de este árbol sagrado. Los mesoamericanos supieron extraer del cacao una sabiduría. Le dieron un uso productivo, nutritivo, medicinal y espiritual. La naturaleza también se convirtió en formas, que no sólo representaron a ese “árbol de vida” que fue para ellos el cacaotero, sino lo que significaba esa bebida considerada “alimento de los dioses”.  Encontramos muchas de estas formas extraídas o abstraídas de esa naturaleza en la cerámica, la escultura en piedra, en códices y en pintura mural. Esas formas nos permiten explorar e intentar conocer el valor simbólico del cacao en aquellas culturas y son fuentes indispensables para vislumbrar la realidad de esa planta en el mundo mesoamericano. Esto que nosotros llamamos obras de arte nos dejan imaginar y preguntarnos sobre sus significados, sobre los códigos o secretos que contienen. Es obvio que el contacto de estos hombres con la naturaleza era diferente al nuestro y ésa es una prueba que nos dan estas obras de arte.

Y de ese vínculo distinto con ella nace toda una cultura del cacao de la cual sólo conocemos fragmentos.


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Portadilla de nuestro número 103 Chocolate. Cultivo y cultura del México antiguo

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