Artes de México

Reconfiguraciones (Parte 4)

Alfonso Alfaro

En una publicación que tiene como protagonistas a los jesuitas expulsos, la figura de Clavijero no podía dejar de ocupar un lugar capital. La figura de este ilustre historiador y naturalista, renovador de la investigación filosófica y de la práctica pedagógica, polemista brillante, incansable promotor del desarrollo económico y tecnológico, sacerdote ejemplar, ha llegado a ocupar un lugar insigne entre los héroes patrios. La memoria oficial lo ha convertido en figura de proa de una brillante generación de intelectuales mexicanos y le ha tributado los máximos homenajes. Gracias a las investigaciones del historiador Arturo Reynoso, S.J., podemos presentar en este número tres documentos de extraordinario interés surgidos de su pluma. El primero es el testimonio personal de Clavijero acerca del proceso de la expulsión, que abarca desde la angustiosa acumulación de nubarrones previos al drama hasta el exilio en Italia, pasando por las vicisitudes de la larga y accidentada travesía. Además de su gran interés historiográfico, esta obra tiene el mérito de una vívida prosa que lo hace tan entrañable como apasionante. El segundo texto es la síntesis de un documento inédito, estudiado por Reynoso en la Biblioteca Nacional de Madrid, donde Clavijero da cuenta minuciosa del último curso que tuvo a su cargo como profesor en el colegio jesuita de Santo Tomás (antecedente de la actual Universidad de Guadalajara). Se trata de una pieza clave para la historia de la ciencia en México que nos muestra una radiografía precisa de la fecunda tensión que se había establecido entre los diferentes sistemas cognoscitivos que se enfrentaban en el universo hispánico, en un momento en que parecía posible conciliar las ambiciones de claridad de la cultura ilustrada con los principios del mensaje cristiano. El tercero, también inédito, identificado igualmente por Reynoso en una biblioteca boloñesa, es una traducción, de puño y letra de Clavijero, de un sermón predicado por Carlo Borgo, antiguo correligionario suyo. Esta obra constituye el indispensable complemento de los dos documentos clavijerianos presentados en el número anterior de esta serie y también la pieza esencial que permite integrar los otros dos nuevos textos publicados ahora. Porque además del Clavijero narrador y testigo (de la Relación) y del Clavijero científico (del Vejamen), tenemos ahí al Clavijero jesuita, al hombre de fe que logra finalmente asumir el sentido que tuvo el sacrificio de su familia religiosa concebido como una inmolación al servicio de la Iglesia. Esos tres documentos excepcionales, que forman la columna vertebral de esta publicación, se inscriben en la tradición ignaciana que insta a conceder una importancia capital a los ejercicios de la memoria y muestran que la Provincia jesuítica mexicana, desde los años de Florencia, Oviedo, Pérez de Ribas o Alegre, no ha dejado de ilustrarse en una tradición que llega viva hasta nuestros días.

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Página interior de nuestro número 104, Los jesuitas en la construcción de la nación mexicana.